Quién es Alejandrina

 Ella se enteró que su padre y su madre, habían sido secuestrados y asesinados en Uruguay, leyendo “Recuerdo de la muerte”, cuando tenía trece años. Yo la conocí mucho después, en la mañana del 10 de febrero de 2011, en momentos en que iba a declarar en los tribunales de Comodoro Py, contra Editorial Atlántida, que la hizo víctima de una campaña orquestada con los marinos genocidas de la ESMA, cuando Alejandrina Barry aún no había cumplido tres años y estaba secuestrada por las Fuerzas Conjuntas de Uruguay y el Grupo de Tareas de la Escuela de Mecánica de la Armada, en el marco del siniestro plan Cóndor. En esa circunstancia yo estaba allí para declarar como testigo. El miércoles próximo, junto con Elia Espen, Madre de Plaza de Mayo, nos volveremos a juntar en Comodoro Py, para presentarnos como Amicus Curiae  en la causa contra directivos, periodistas y fotógrafos de Atlantida que fueron cómplices del “Tigre” Acosta y de “Sérpico” Cavallo, para enlodar a los padres de Alejandrina, Susana Beatriz Mata y Juan Alejandro Barry, enterrados como NN en Montevideo y luego sustraídos de sus tumbas y desaparecidos hasta la fecha.

    La “historia completa”, como diría algún buchón disfrazado de historiador o periodista, la publiqué en mi último libro “Lo que no dije en Recuerdo de la muerte”. La reitero aquí para los que aún no lo leyeron. Después te contaré lo que Alejandrina está haciendo ahora, en el 2015.


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“Fue una campaña al estilo Goebbels. De manera orgánica y clandestina, directivos de Editorial Atlántida se hicieron cómplices de los marinos de la ESMA y las Fuerzas conjuntas del Uruguay en los delitos de secuestro y asesinato de ciudadanos argentinos en Montevideo y sus alrededores, incluyendo la captura de una criatura de tres años, Alejandrina Barry.

    “Con un guión proporcionado por el Grupo de Tareas 33/2 de la Escuela de Mecánica de la Armada y bajo la supervisión directa de los marinos, periodistas y fotógrafos a sueldo de los hermanos Aníbal y Constancio Vigil viajaron al Uruguay a “cubrir” una historia de presunto abandono por parte de padres “desalmados y terroristas”, que publicaron sucesivamente en tres revistas del grupo: “Somos”, “Gente” y “Para Ti”. Lo que se llama en la jerga del oficio: una operación.

    “Despuntó el semanario “Somos”, el 30 de diciembre de 1977,  con una nota anónima de “un enviado especial”, titulada “Los hijos del terror”, donde todavía ponen en duda la filiación exacta de la nena rubia con cuya foto y la de la Mehari –donde viajaban Dri y el Sopita Barry- ilustran el artículo. “Creen que se llama Alejandra y que tiene casi tres años. Las dudas surgen debido a que la madre –una delincuente subversiva- se suicidó en su presencia”. (El subrayado es mío: ¿de donde sacó ese dato el anónimo cronista?).

    “La nena –según “Somos”- ha quedado sola y sin documentos, tras una serie de tiroteos y detenciones con “los miembros de esta célula subversiva” que presuntamente integraban sus padres. Los nombres que se aportan son falsos, excepto el del pianista argentino Miguel Angel Estrella, al que le agregan los apellidos Avila Borges y un dato de filiación, inquisitorial y por si fuera poco, falso: “de 40 años, homosexual”.

    “Ni la muerte salva a las víctimas de la moralina imbécil que cierra la nota: “En consecuencia, Alejandra, inocentemente, por la inconsciencia e irresponsabilidad de sus padres sigue a disposición del juez militar de instrucción que entiende en este episodio”.

    “Como la operación no lleva firma, habrá que reproducir parte del staff de “Somos”  que tuvo o pudo tener responsabilidad en esta operación clandestina de la ESMA en colaboración con las Fuerzas Conjuntas de la dictadura uruguaya. Ahí va:

    “Director ejecutivo: Aníbal C. Vigil (Descendiente del fundador y comisario político del grupo, estrechamente ligado a la SIDE. Ya fallecido). Jefes de redacción: Héctor Horacio D’Amico (actual secretario general del diario “La Nación”) y Jorge de Luján Gutiérrez (presente director de “Gente” y Premio Konex 1997). Secretarios de redacción: Gustavo Landívar (el que manejaba la sección política. Actualmente propietario de un multimedio), Néstor Barreiro (llamado “el Taquero” porque solía cubrir la fuente policial. Primo político del periodista y militante montonero Enrique “Jarito” Walker, detenido- desaparecido desde 1976. Conduce un programa en Radio Mitre de San Rafael)  y Julio C. Scaramella, (director de prensa de Aeropuertos Argentina 2000).

    “Cuando salió la segunda nota, la de “Gente”, Alejandrina Barry ya había sido entregada a su abuelo Alejandro Barry. A pesar de lo cual Gelblung y Cia. titularon: “ALEJANDRA ESTA SOLA”. La volanta decía: “Esto también es terrorismo”. Sin ninguna certeza de que era así, el anónimo articulista tecleó: ‘las crónicas dicen escuetamente que las fuerzas del Uruguay abatieron a una célula de la banda montoneros reunida en una casa del balneario Lagomar, a 25 kilómetros de Montevideo, mientras sus miembros planeaban la acción terrorista futura. Hay algunos espantosos detalles: la madre de Alejandra, al verse rodeada, se suicidó con una pastilla de cianuro delante de su hija (…) algo quedará como una acusación. Alejandra sola, sin otro nombre que el nombre que alguien leyó en su medalla, sin más ropa que ese vestido a pintas y sin más juguetes que esa muñeca”.

    “Los responsables de tanta basura:

    “El inevitable Vigil. El subdirector “Chiche” Gelblung, cuyo lema era “nunca permitas que la realidad te arruine una buena nota”; los prosecretarios Dimas “el Mico” Suárez  y Alfredo Serra, que sigue siendo redactor jefe general y Renée Sallas, que era la periodista favorita del dictador Jorge Rafael Videla y en fechas recientes sigue despuntando el vicio en la revista de Susana Giménez.

    “Finalmente, el 16 de enero de 1978, “Para Ti”, creada en los veinte por el fundador de Atlántida Constancio C. Vigil, para que las mujeres se dedicaran al corte y confección y no se les ocurriera ninguna idea peligrosa, relacionada con el orgasmo o el sufragio, dejó de lado el crochet y la receta de la torta pascualina, para cerrar la saga perversa bajo el título “A ellos no les importaba Alejandra”. En la foto, un primer plano de esa Alejandra preciosa, tierna, de pelo escandinavo a la que solo le quedaba una muñeca porque sus siniestros padres, terroristas y suicidas la habían abandonado: “Querer morir no es solo cobardía. También es desamor. Y ese desamor es lo único que le ha quedado a Alejandra. Eso, y su muñeca de trapo”.

    “Mientras lo canalla circulaba arropado en la cursilería, una maniobra macabra se desplegaba en la realidad: los cuerpos de Susana Beatriz Mata y Juan Alejandro Barry eran enterrados como NN en el cementerio de Montevideo y “después sustraídos, a pesar de los pedidos de la familia para recuperarlos. Ambos permanecen desaparecidos”.


  “Es una vieja costumbre de los servicios de inteligencia meterse en las tumbas y hasta cortarle las manos a los cadáveres. Costumbre tétrica que engorda al calor de una prensa cómplice.

    “Atención al staff, estimado lector: Director Ejecutivo:  Aníbal C. Vigil; Jefes de redacción: Lucrecia Gordillo y Agustín Botinelli; Secretaria de redacción: Rosario Mantilla ; Prosecretario: Juan C. Araujo; Asesora de la Dirección: Rosario Peralta Ramos. Redactores especiales: Daniel Pliner y Mario Bohoslavsky.

    “Alejandra” no es “Alejandra”, sino Alejandrina Barry, una valiente joven que está demandando a Editorial Atlántida por su manifiesta complicidad con una operación de inteligencia pergeñada, como tantas otras, por el Tigre Acosta.

    “Tampoco está “sola”: tiene el apoyo de una abogada corajuda y tenaz, la luchadora social Myriam Bregman. Con ambas me encontré en la mañana del 10 de febrero de 2011 en Comodoro Py para declarar en la Causa Editorial Atlántida. Algo que todavía no han hecho algunos de los sospechosos, como el señor Agustín Botinelli.

    “Habrá que volver sobre esta causa y sobre “Para Ti”, porque la historia se repetiría en setiembre del 79 con otra víctima del Grupo de Tareas 3/3/2 de la ESMA: la señora Thelma Jara de Cabezas.
    “Otro delito imprescriptible del que deberá responder la Editorial Atlántida, actualmente en manos del monopolio mexicano Televisa”.

Del libro 'Lo que no dije en Recuerdo de la muerte'
ESA VIEJA RELACION ENTRE PERIODISTAS Y AGENTES DE LOS SERVICIOS
EL CASO ALEJANDRINA BARRY Y EDITORIAL ATLANTIDA

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Como mis amigos posiblemente sabrán, he abandonado la política partidaria para regresar al periodismo y la literatura y por eso me abstuve de presentar mi candidatura, a pesar de las ofertas que me llegaron de distintos espacios. Por la misma razón no le he brindado mi apoyo a ninguna fuerza política y a ningún candidato. Cosa que le comenté a Alejandrina cuando me contó que, en las primarias de agosto próximo, iba como candidata a diputada nacional por la provincia de Buenos Aires.

Lo entendió perfectamente, pero igual me mandó un mail para hacerme saber las razones y los propósitos que la llevaron, desde su militancia habitual en defensa de los derechos humanos, a la difícil, pesada y las más de las veces frustrante, incursión en la brega electoral.

La doy a conocer a mis amigos por una razón afectiva, para nada proselitista, que sabrán entender: admiro profundamente la entrega de sus padres, que les costó la vida en Uruguay y siento a Alejandrina como una suerte de hija adoptiva, que además es una militante social consecuente.

Miguel Bonasso





He aquí el mail que me envió:


“LOS MILITARES Y LOS EMPRESARIOS
DE LA PRENSA NO LOGRARON LO
QUE PRETENDIAN: COMENCE A LUCHAR
A LOS TRECE AÑOS Y SIGO EN LA LUCHA…”

     “Peleo por los derechos humanos desde los 13 años, cuando me enteré que era hija de desaparecidos. Nací en la cárcel de Olmos porque mi mamá, delegada docente, estaba detenida por el gobierno de Isabel Perón. En 1977, plena dictadura cívico militar, mis viejos fueron asesinados y desaparecidos por la patota de la Esma en conjunto con las fuerzas armadas uruguayas. A mi me secuestraron. En ese momento, los medios cómplices del genocidio, como Editorial Atlántida, usaron mi imagen para hacer una operación de prensa que me mostraba como si estuviera abandonada por “padres subversivos”, para legitimar el accionar del terrorismo de estado.

     “Pero no lograron lo que querían los militares y empresarios partícipes del genocidio: empecé a militar, no sólo por justicia para mis viejos sino también, para cambiar esta sociedad contra todas las brutales injusticias de este sistema, reivindicando la lucha de mis padres y los 30 mil desaparecidos.

     “Junto con mis compañeros del CeProDH (Centro de Profesionales por los Derechos Humanos) del cual fui fundadora, soy querellante en causas de lesa humanidad, como en Esma, Plan Cóndor, Editorial Atlántida, contra Chiche Samuel Gelblung,, Hector Damico entre otros. Seguimos luchando para que vayan presos estos militares y civiles. Fui parte de la última denuncia judicial contra César Milani, donde aportamos pruebas contundentes de que era un genocida.

     “Trabajo todos los días como operadora social en villa 21 24. Conozco desde adentro cómo viven los sectores populares, y cómo son hostigados por las fuerzas represivas. Como candidata a diputada nacional por la provincia de Buenos Aires por la Lista "Renovar y Fortalecer el FIT", voy a poner todas mis fuerzas, como lo vengo haciendo con mis compañeros, contra la impunidad y la represión contra los trabajadores, los sectores populares y la juventud que como, Luciano Arruga es víctima de las más brutales persecuciones y asesinatos por parte de la policía del gatillo fácil.

     “Con la familia de Luciano estuve desde el primer momento acompañando su lucha. Todos los candidatos proponen la mano dura dándole mayor poder a la policía Bonaerense una verdadera mafia comandada por Scioli y Granados, que sigue teniendo miles de efectivos que vienen de la dictadura. Junto con las otras fuerzas de seguridad, son los organizadores del gran delito, como la trata de personas contra las mujeres.

      “Por todo esto, nunca me subordiné ni al estado ni a ningún gobierno, denunciamos siempre el doble discurso del gobierno. El organismo que integro es parte de los que nos mantenemos independientes y no renunciamos a nuestras convicciones.

      “Los genocidas que logramos condenar fue gracias a nuestra lucha y por los testimonios de los sobrevivientes. Exigimos al gobierno y al Estado que abran los archivos de la dictadura. Están, y lo pude comprobar: buscando información sobre mis viejos, accedimos a archivos de la ex SIDE sobre mi caso.

     “Estoy orgullosa de que en nuestra lista esté Ramón Cortés, uno de los trabajadores injustamente condenado a cadena perpetua, con el resto de los petroleros de las Heras por reclamar por sus derechos.

      “Pongo mi candidatura al servicio de pelear en común contra la impunidad, la represión y por el juicio y castigo a los represores de ayer y de hoy. ¡Quiero que me acompañes!”

Alejandrina Barry

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