Rockefeller detrás del golpe contra Illia

David Rockefeller, el banquero que acaba de morir a los 101 años, mientras dormía, tuvo una participación conspirativa en los dos últimos golpes militares que se produjeron en la Argentina. Especialmente en el que expulsó del gobierno al presidente radical Arturo Umberto Illia.

El día que el presidente Arturo Illia salía destituido de la Casa Rosada.


    Es sabido que con su amigo y socio minoritario José Alfredo Martínez de Hoz, Rockefeller armó el paquete crediticio inicial de mil millones de dólares, que daría inicio a una expansión sin precedentes de la deuda externa. 

    Menos conocida es su actuación clandestina en el cuartelazo del 28 de junio de 1966, que derribó al presidente Illia. El autor de estas líneas tuvo el privilegio de escuchar la anécdota de la conspiración de labios del propio mandatario derrocado.

    Ocurrió a comienzos de los setenta, en casa de Ema Illia, que era pariente y amiga de mi mujer Silvia, ya fallecida. Se festejaba el cumpleaños del pequeño Galo, hijo de Ema y Gustavo Soler y nosotros habíamos concurrido con nuestros hijos Federico y Flavia. Mientras los nenes jugaban al cuidado de Ema y Silvia, Don Arturo y yo habíamos quedado a solas en el living, hablando de política. A pesar de nuestras diferencias de identidad y práctica, había un respeto recíproco, que facilitaba el diálogo amistoso. El ex presidente solía bromear con respecto a Silvia y a mí, llamándonos “mis sobrinos peronistas”.

    En un momento de la charla, tras una largo silencio, Illia se acercó a mi y me preguntó de sopetón:

    __¿Usted sabe cuál es la verdadera razón por la que me echaron de la Presidencia?

    Arriesgué las hipótesis habituales que circulaban en aquella época: “por la anulación de los contratos petroleros”, “por la ley de medicamentos”, pero el Viejo Illia (como todos lo llamaban), negaba sistemáticamente con su blanca cabeza.

    __Mire…__Advirtió, convocándome a prestar mucha atención porque venía una confidencia trascendente.

    __Un tiempo antes del golpe, vino a verme el banquero Rockefeller. Sonriente, me anunció: “quiero radicar mi banco, el Chase Manhattan en la Argentina”. “Muy bien”, le contesté a través del intérprete. “Pero antes –prosiguió el señor Rockefeller- creo que sería necesario realizar algunas modificaciones en la Ley de Bancos”. Así, como se lo estoy diciendo. Yo me volví hacia el intéprete que acababa de traducirme eso y le dije: “no entendí, podría pedirle al señor Rockefeller que repita lo que acaba de decir”. El intérprete tradujo mis palabras y aunque usted piense que los banqueros no se ponen colorados, el señor Rockefeller enrojeció mientras balbuceaba su propuesta. Entonces tomé la palabra: “¿qué pensaría usted –le dije- si un banquero argentino quisiera radicar su banco en Nueva York y le dijera al presidente de los Estados Unidos que antes debía reformar la ley de la Reserva Federal? Y, además, dígale al señor Rockefeller que esta entrevista ha concluído”.

Deuda y usura detrás del golpe cívico-militar: David Rockefeller y José Alfredo Martínez de Hoz.


    Yo había quedado estupefacto. Illia sonrió intencionado y remató la anécdota:

    __Poco después me echaban de la Presidencia, se reformaba la Ley de Bancos y el Chase Manhattan se establecía en la Argentina.

Miguel Bonasso
21 de marzo de 2017

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